domingo 8 de noviembre de 2009

DAMA DE BLANCO (Blanca Varela)



el poema es mi cuerpo
esto la poesía
la carne fatigada el sueño
el sol atravesando desiertos

los extremos del alma se tocan
y te recuerdo dickinson
precioso suave fantasma
errando tiempo y distancia

en la boca del otro habitas
caes al aire
eres el aire que golpea
con invisible sal mi frente

los extremos del alma se tocan
se cierran
se oye girar la tierra
ese ruido sin luz
arena ciega
golpeándonos

así será
ojos que fueron boca que decía
manos que se abren y se cierran
vacías

distante en tu ventana
ves al viento pasar
te ves pasar el rostro en llamas
póstuma estrella de verano
y caes hecha pájaro hecha nieve
en la fuente en la tierra
en el olvido

y vuelves
con falso nombre de mujer
con tu ropa de invierno
con tu blanca ropa de invierno
enlutado














[de El falso teclado, 2000]


jueves 5 de noviembre de 2009

DOS MONOS (Pieter Bruegel el viejo)


Hey tú. Sí, tú mismo. Comprendes la línea de fuerza que trazan nuestras colas, una circunferencia truncada con el arco del vano. Curvas y masas de color. Pequeñas pulgas que nadie se digna a pintar pero escuecen bajo el pelaje. Pequeño Renacimiento: este es el verdadero antropocentrismo: el del mono encadenado. Hey tú. Que uno de nosotros mire al horizonte marino por donde llegan y huyen centenares de barcos, que el otro mire fijamente al espejo que le mira. No hay escapada posible cuando la cadena forma parte de uno mismo. Hey tú, consuélate con tu bonito sombrero humano. Consuélate con la compañía de otro igual a ti. Pequeño corazón de mono. No hay escapatoria ni hacia el océano ni hacia el hombre. No la hay.

lunes 2 de noviembre de 2009

DE PROFUNDIS (Georg Trakl)

Hay un campo de rastrojos, cae en él la lluvia negra.
Hay un árbol castaño que está solo.
Hay un viento que silba alrededor de la choza vacía.
Qué triste es esta tarde.


Delante de la granja
la dulce huérfana aún recoge las escasas espigas.
Sus ojos muy abiertos y dorados pacen en el crepúsculo
y su seno aguarda al novio de los cielos.

De regreso al hogar
los pastores toparon con el dulce cuerpo
podrido en la zarza.

Soy una sombra, lejos de poblados oscuros.
De Dios bebí el silencio
en la fuente del bosque.

Un metal frío aparece en mi frente.
Mi corazón lo buscan las arañas.
Hay una luz que se apaga en mi boca.

De noche me encontré en un matorral,
erizado de escoria y de polvo de estrellas.
En las avellanas
sonaron de nuevo ángeles cristalinos.







[de Poemas, 1913]

viernes 30 de octubre de 2009

otro poema de Herberto Helder

Yo no duermo, apenas respiro como la raíz sombría
de los astros: raya la laceración sangrienta,
estancada entre el sexo
y la garganta. Yo nunca
duermo,
con la herida de mi propio sueño.
A veces muevo las manos para sostener la luz que salta
de la boca. O la vena negra que irrumpe de esa estrella
salvaje implantada
en medio de la carne, como en el fondo de la noche
el agujero fuerte
de la sangre. La vena que me corta de punta a punta,
que arrastra todo lo oscuro del mundo
hacia la cabeza. A veces muevo los dedos como si las uñas
se iluminasen.
Pero nunca duermo entre mis brazos
palpitantes
como grandes carótidas
que alimenten la belleza y rapidez del rostro sobre
músculos cerrados.
Mientras el sol rompe las membranas
de los espejos: no bailo, no
duermo, no respiro más que la tierra cuarteada por las llamas
lunares.
No trabajo tanto como el verano de la sangre
bajo el pelo
bajo
de los animales, su elegancia violenta,
el alimento.
Hay días en que las manos se mueven por sí mismas,
mal tocando en las grietas
el temblor hirsuto de una cometa clavado desde la espalda
a las sábanas. Nunca sé
dónde está la noche: una sala como un párpado negro
separa
la presa de la luz que soporta la tierra.
- Ahora, la hondura de un
laboreo aéreo, el aliento, una piedra con mi tamaño
cubierto
de poros, o tendones ligando
archipiélagos límpidos
en la penumbra. Estos,
los oscuros fulcros de la locura.
Alguien debería tocarme para sentir que estoy vivo,
que soy
una estaca atravesada por la sangre, y de ella revientan
por ejemplo: ascuas. Esto es una fábrica de demencia:
palabras
donde se maniobra la púrpura, donde
el aroma que mata asciende de jardines construidos
levemente
en la oscuridad. Y una imagen cierra
todo lo que se cierra: cuartos,
días sobre sí mismos, las frutas redondas por virtud
de su dulzura interna. Cuando las voces
feroces se desencovan, la tierra
se mueve como un músculo encharcado entre la boca
y el corazón que no duerme
nunca. - Y todas mis vísceras son
inocentes.









[ de O el poema continuo, 2001]

martes 27 de octubre de 2009

AUTOENGAÑO 4 (Francesca Woodman)

Yo. Dos letras abismales. Más letras aún en mi nombre: Francesca. Ninguna de las dos fórmulas sirve para decirme. No puedo decir tampoco eso de yo es otro. No. Me desnudo de cuerpo y entraña, me sitúo frente a la pared rugosa: es un mapa inconexo, hacia ninguna parte, de ningún lugar. Yo soy parte del decorado, una mancha más. ¿Yo? No puedo decir tampoco no soy. Pero puedo decir. Chillar. Interrogarme. Con la cámara y su ojo-distinto, con la luz devanando el aire y su alimento. Parte del muro, un objeto inanimado, desconchado, un nadie. Mi piel es del mismo material que una casa en ruinas. Un envoltorio para el desastre. Sostengo un espejo no para mirarme en él, ¿quién se miraría si lo hiciera? mi rostro roza el envés, desde el ojo-distinto de la cámara no hay cabeza que me individualice, sólo un espejo vuelto hacia la luz. Hacia el ojo. Hacia ti.

domingo 25 de octubre de 2009

TRANSMISSION (Joy Division) y una cita en la Universidad



Transmitiendo. En vivo. A veces pienso que un buen poema debe comportarse como Ian Curtis sobre el escenario. Que el ritmo de un verso debe sacudir como una de las canciones de Joy Division. El caso es que este grupo fue uno de los dioses tutelares de la escritura de La flor de la tortura. El caso es que el próximo martes 27 de octubre a las 13h, en la sala de grados del Edificio C, en la Universidad de Almería, tengo una lectura de poemas dentro del ciclo que organiza Isabel Giménez. Quien ande por allí que venga a verme y así hablamos de Joy Division y otras adicciones. Me presentará el mismísimo Sr. Curri, aka Antonio García Fernández, quien sabe de música, poesía y banderines. Transmitiendo, en vivo. En la radio de ningún lugar.

viernes 23 de octubre de 2009

un poema de Benito del Pliego

Las diferentes huellas, manchas; quien las anima a ser contempla sus perfiles. Ve círculos, sus centros, la lluvia de rojo sobre el plata, la ondulación de las estrías sobre el campo negro... Huella a huella el ojo quiere ver, los rasgos se componen, leemos el silencio; una A se advierte en la cabeza de una vaca.









[de Merma, 2009]